La Libertà Non Sta Nello Scegliere Tra Bianco E Nero, Ma Nel Sottrarsi A Questa Scelta Prescritta. (Theodor W.Adorno)
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sabato 24 aprile 2021
giovedì 22 agosto 2019
Beato chi era in quella sala da concerto il 29 giugno 1989
Un buen amigo acaba de mandarme por correo electrónico
un video maravilloso. Está en YouTube, tiene ya muchos años y seguramente lo
haya visto medio mundo, pero yo no lo conocía. Es un encuentro del Sexteto de
Astor Piazzolla con Osvaldo Pugliese y su Orquesta en un teatro de Amsterdam,
en junio de 1989. Tocan La Yumba, la emblemática y onomatopéyica
creación de Pugliese, cuyo nombre cifra una manera muy singular de arrastrar el
ataque y de acentuar los tiempos del compás.
Pugliese está con 84 años y luce un moño impecable;
sus dedos largos y huesudos caen sobre el teclado con la seguridad del
sonámbulo y todavía parecen conducir la orquesta entera. La ejecución termina
y, todavía en medio de los aplausos, empieza a sonar un piano. Es Gerardo
Gandini, integrante del último sexteto de Piazzolla. Gandini continúa
tocando La Yumba a su manera, que es una manera
particularmente explosiva. Esa composición (y la orquesta misma) de Pugliese
tiene una cosa muy obsesiva, que Gandini extrema.
El cameraman tiene una intuición genial, al enfocarlo
en tres o cuatro oportunidades a Pugliese mientras suena el solo de Gandini.
Primero su rostro revela perplejidad, como si el venerable maestro se
preguntara “qué es esto”. En una segunda imagen parece como si Pugliese dijera
algo y llega a esbozar una media sonrisa. Poco después reaparece más serio,
acaso impaciente, y da un ligero resoplido. En medio de todo eso la cámara
busca la cara de Piazzolla, que baja un poco la vista mientras ríe pícaramente.
Algún músico de sexteto parece mirarlo a Gandini un poco desorbitado.
Gandini no sólo sorprende al autor de La Yumba sino
también a sus propios compañeros del sexteto, entre otras cosas porque en el
mundo del tango los homenajes (y lo de Gandini es a su manera un homenaje a
Pugliese) se conducen de manera más solemne. La improvisación de Gandini
continúa, hasta que pasado el minuto el músico comienza a frenar sus
explosiones y dos o tres segundos le bastan para preparar la introducción
de Adiós Nonino, en donde volverán a sumarse el sexteto y la
orquesta, con Pugliese tocando de nuevo el piano mientras ojea la partitura de
Piazzolla abierta en su regazo.
Gandini había sido convocado a fines de los ochenta
por Piazzolla para integrar su sexteto durante una gira por Japón. Hasta ese
momento su relación profesional con el tango era inexistente. Según su propio
testimonio, el tango era más que nada un recuerdo que asociaba con su padre y
con su infancia en Villa del Parque. De todas formas, Gandini no rehusó el
ofrecimiento, tal vez sin saber muy bien lo que le esperaba. “Tocás como un
italiano”, le propinó Piazzolla en el primer ensayo, lo que quería decir que
tocaba todas las notas escritas cuando había que tocar sólo las que importaban.
Pianista consumado, Gandini admitió que tuvo que practicar días enteros hasta
conseguir el timing y la economía requeridas por Piazzolla, además de eso que
los músicos de tango orgullosamente llaman “mugre”.
Pero Gandini no se conformaría con ese orgullo de
arrabal. El sorprendente solo de La Yumba ya prefigura
claramente los “postangos”, el proyecto que Gandini encaró en 1992, tras la
muerte de Piazzolla. En esa improvisación todo parece provenir efectivamente
de La Yumba. Es como una Yumba estallada en poco más de un minuto.
Gandini no estiliza los tangos por vía de procedimientos clásicos. Con tangos
“duros” como ese de Pugliese o con La Cumparsita parece
incluso que asistiéramos a una encarnizada lucha cuerpo a cuerpo. Lo que se oye
no es un tango “culto”, aunque la forma de esas improvisaciones no podrían
provenir de un músico de tango, ni siquiera de uno tan poco idiosincrático como
Osvaldo Tarantino. Los “postangos” que se vislumbran en ese solo de 1989 forman
un extraño y fascinante capítulo de la música contemporánea, que se abre y se
cierra con Gandini. La perplejidad algo incómoda de Pugliese es perfectamente
comprensible, ya que lo que se expresa allí no es una continuación del tango
por otros medios sino, más bien, un bellísimo epitafio.
Piazzolla y Pugliese en Holanda concierto histórico - Bruno Passarelli
Tuve el honor y el placer de estar sobre ese escenario
en ese concierto histórico. Con la inconsciencia que da la juventud, estuve
haciendo música que nunca se olvidará con dos grandes del tango y de la música.
De ese concierto, además de los recuerdos imborrables (como si fuera hoy)
conservo una partitura firmada por Astor, que dice “recuerdo de haber tocado
juntos en Amsterdam” de su puño y letra.
Fue el 29 de junio de 1989, ante el
teatro repleto, sobre todo por un público joven, atento y entusiasta. Hay
un video que anda dando vueltas por la red que muestra a don Osvaldo impecable
en su traje gris oscuro cruzado y con un restallante moñito de color violeta, y
a Astor vestido informalmente, con esa camisa negra que en su última época era
su vestimenta preferida y descifradora.
La orquesta se desplegó de su manera habitual. Los bandoneonistas
eran Roberto Alvarez, Alejandro Prevignano, Fabio Lapinta y Héctor del Curto. A
sus espaldas, la línea de violines con Gabriel Rivas, Diego Lerendegui y
Fernando Rodríguez. Sobre el lado izquierdo, el cellista Patricio Villarejo y entre Lerendegui
y el piano de don Osvaldo, se posicionó Amilcar Tolosa con su contrabajo.
Los integrantes del Sexteto se distribuyeron mezclados entre los músicos de Pugliese. Un paso más adelante de la fila de bandoneones, en su posición tradicional, o sea de pie con el instrumento sobre la rodilla derecha, se ubicó Piazzolla, a quien imitó Daniel Binelli, convocado por Astor para la ocasión.. Detrás de los violinistas, quedó el piano destinado a Gerardo Gandini. Y se entremezclaron los otros tres integrantes del Sexteto: José Bragato (cello), Héctor Console (contrabajo) y Horacio Malvicino (guitarra).
Sin decir palabra, y tras agradecer los aplausos con una sonrisa y con una leve inclinación de cabeza, Pugliese dio el vía desde el piano a los compases de “La Yumba”. Y el teatro pareció retumbar al ritmo milonguero y prepotente de los bandoneones, esta vez realzados en sus sonidos con las zapadas vigorosas de Piazzolla y Binelli. La ejecución siguió la orquestación tradicional, a la que Astor pareció adaptarse sin ninguna dificultad, algo que después desmentiría. Y el cierre, como podía esperarse, fue una ovación que hizo temblar hasta los cimientos del Teatro Carré.
Los integrantes del Sexteto se distribuyeron mezclados entre los músicos de Pugliese. Un paso más adelante de la fila de bandoneones, en su posición tradicional, o sea de pie con el instrumento sobre la rodilla derecha, se ubicó Piazzolla, a quien imitó Daniel Binelli, convocado por Astor para la ocasión.. Detrás de los violinistas, quedó el piano destinado a Gerardo Gandini. Y se entremezclaron los otros tres integrantes del Sexteto: José Bragato (cello), Héctor Console (contrabajo) y Horacio Malvicino (guitarra).
Sin decir palabra, y tras agradecer los aplausos con una sonrisa y con una leve inclinación de cabeza, Pugliese dio el vía desde el piano a los compases de “La Yumba”. Y el teatro pareció retumbar al ritmo milonguero y prepotente de los bandoneones, esta vez realzados en sus sonidos con las zapadas vigorosas de Piazzolla y Binelli. La ejecución siguió la orquestación tradicional, a la que Astor pareció adaptarse sin ninguna dificultad, algo que después desmentiría. Y el cierre, como podía esperarse, fue una ovación que hizo temblar hasta los cimientos del Teatro Carré.
Aquella velada, bajo el título “Finally Together” y
grabada en vivo, fue llevada al disco recién en 1992 (Lucho 7704-2 CD) . Además
de “Adiós Nonino” y “La Yumba”, que el Sexteto de Astor y la orquesta de
Pugliese interpretaron juntos, la registración incluye los otros temas que la
formación de Piazzolla ejecutó: “Buenos Aires Hora Cero”, “Tanguedia III”, “Milonga
del Angel”, “Camorra III”, “Preludio y Fuga”, “Sex-tex” y “Luna”.
domenica 18 agosto 2019
sabato 21 gennaio 2017
giovedì 22 settembre 2016
Todo tango – Meri Lao
storie, tanghi, disegni, aneddoti, ancora storie, miti, musica, relazioni, storia, curiosità, Buenos Aires e Montevideo, Borges e Piazzolla.
Todo Tango è un libro perfetto per avvicinarsi al tango e capirlo (almeno un po'), grazie a Meri Lao - franz
Todo Tango è un libro perfetto per avvicinarsi al tango e capirlo (almeno un po'), grazie a Meri Lao - franz
…Nata a Milano, ma in gioventù vissuta a lungo in Uruguay,
Meri Lao non è solo l'autrice di Tempo
di tango , Todo tango e altri libri sul tango. Musicologa
esperta qual è, ha al suo attivo diversi titoli importanti, purtroppo oggi non
più disponibili. D'obbligo citare almeno Basta!
Storia rivoluzionaria dell'America Latina attraverso la canzone o Musica
strega , quest'ultimo sulla
musica delle donne. Sembra però che il meglio di sé Meri Lao l'abbia riversato
proprio nello studio del tango. Al punto che, tempo addietro, Astor Piazzolla
dichiarava: "In Europa c'è un vero fervore per la nostra musica, soprattutto
in Italia e in Francia. In Italia c'è Meri Lao, e conosce la materia come molti
di noi neppure se lo sognano, per giunta con la competenza di una pianista
classica". Quanto a Umberto Eco, le sue parole non sono state meno
elogiative: "Meri Lao ha dedicato una vita al tango. Forse una vita non
basta, ma è certamente chi ci ha sempre raccontato meglio questa magnifica
vicenda".
Leggere Todo tango significa anche ripercorrere più di un
secolo di storia argentina, confrontandosi con i decenni del peronismo e con
quelli dell'esilio, con le madri della Plaza de Mayo e col vuoto messianismo di
Carlos Menem, con Gardel e con Borges. Come un viaggio che si avventura fra
luoghi di cui si è già sentito parlare, ma che, affrontati secondo la
prospettiva del tango, si illuminano di nuova luce. Il tutto senza escludere la
lettura di oltre duecento testi in lingua originale con esemplare traduzione a
fronte. Un vero e proprio canzoniere, dove c'è posto per titoli più e meno
famosi, da A media luz a Como
abrazao a un rencor , da Malena aNunca tuvo novio , da Caminito a Ventanita
de arrabal . Dispiace una
sola cosa. Che questa volta la casa editrice - la stessa che aveva pubblicato Tempo di tango - abbia giocato al risparmio,
pubblicando il libro in una collana economica, senza particolare spicco quanto
a illustrazioni e a impaginazione. Da questo punto di vista,Todo tango e Meri Lao meritavano sicuramente
molto di più.
un
concerto di Meri Lao (questa è la prima parte, su sei, continua su youtube):
un’intervista:
Meri,
leggendo il tuo ultimo libro "Todo tango", ho scoperto che
questa musica, che può "anche" essere ballata, è in realtà
"anche" una lingua, un sentimento, una storia, una terra. Anzi, una
striscia di terra. Quella dove tu approdasti, assieme ai tuoi, ragazzina di due
anni...
Dalle parti nostre si dice: i
peruviani discendono dagli incas, i messicani discendono dai maya, gli
argentini e gli uruguaiani discendono dalle navi. Ecco, la nostra storia inizia
così, da quella discesa dalle navi su cui avevamo attraversato per trenta
giorni l'Oceano, quasi tutti in terza classe, nella pancia della nave,
vomitando l'anima. Poi ho aperto gli occhi, e intorno a me c'era il tango...
Ma da dove era venuto, di chi
erano figli quei suoni e perché avevano tanta importanza?
Il tango passa per essere argentino
e io non mi stancherò mai di dire quanto questa attribuzione sia falsa, o
almeno incompleta. Il tango nasce su una striscia di terra che appartiene parte
all'Argentina (le città di Buenos Aires, La Plata, Rosario) e parte all'Uruguay
(Colonia, Montevideo). E' figlio di quelle terre (io lo definirei
principalmente rioplatense) e con origini multietniche. Fortissime ovviamente
sia l'influenza africana, negli strumenti e nei ritmi, che quella italiana.
Già, gli italiani. Che ora
ballano il tango in massa pensando sia un prodotto d'esportazione, esotico.
Quasi rinnegandone la paternità...
Esatto. Dimenticando che gli
italiani sono stati tra i suoi fondatori. Al tango, l'Italia ha regalato la
lingua, quel lunfardo talmente zeppo di termini dialettali veneti, piemontesi,
liguri, che molti spagnoli non lo capiscono. In lunfardo, il "gringo"
delle canzoni, privo di intenti dispregiativi, non indica lo yankee ma
l'italiano. Che può essere anche chiamato: tano (da napoli-tano), manyapulenta,
tallarìn (spaghetti), manache (mannaggia), vichenzo, bachica, geneise
(genovese). Del lunfardo è tipico il "vesre", ovvero il parlare
invertendo le sillabe. Per cui gringo diventa "gongri", macho diventa
"choma", cabeza è "zabeca" e tango, "gotàn".
Tornando a te. Hai iniziato a
suonare e a ballare il tango a Buenos Aires e a Montevideo nella sua epoca
d'oro, il decennio dei Quaranta.
L'unico momento in cui musica,
parole, orchestra e cantante formano un connubio ai massimi livelli. Quando io
ero appena ragazzina, quattordicenne, e mi muovevo assieme ai miei compagni
tranquillamente tra Buenos Aires e Montevideo, il tango era ovunque. Alla
radio, al ristorante, nei bar, nelle latterie. Ovunque, meno che nei bordelli,
che con il tango non c'entrano nulla.
Come? E tutta la simbologia
delle coreografie del ballo, i vestiti, lo spacco di lei, il tirabusciò e il
neo, le calze a rete strappate, il disprezzo di lui....
Mio dio, che orrore! Tutta roba
inventata per Rodolfo Valentino. Invenzioni per turisti in cui siete caduti con
tutte le scarpe. Con tutti questi orpelli il tango musica non c'entra nulla, e
nemmeno quello ballato. E' per questo che non vado più volentieri nelle
milongas, con tutti quei ganchi, quelle gambe di lei che mettono costantemente
a rischio i testicoli di lui, e lei che si appiccica come una biscia. E lui che
fa il cabeceo...
Sarebbe a dire?
Quel gioco d'occhi leggermente
accentuato con la testa che serve ad invitare la donna a ballare. Se un uomo lo
fa a me, lo butto giù dal letto!
Bene, ma non negherai almeno la
sensualità...
Una sensualità data dall'assoluta
parità tra uomo e donna. E' vero che lui conduce, ma se lei non capisce i
segnali di lui o non vuole fare ciò che viene invitata a fare, il ballo non
c'è. Al contrario del waltzer dove lui porta e lei esegue. Una sensualità che è
data dall'imprevisto, dal non sapere, ogni volta, cosa accadrà. Se sarà
finalmente un tango perfetto, come da sempre lo avevi sognato...
Allontaniamoci dal ballo e
torniamo alla musica. Nel tuo libro dedichi un intero capitolo al
"fratello jazz". I due sono parenti così stretti?
Sono entrambi tributari di una
emigrazione interna e di una esterna. Registrano il primo disco tutti e due nel
1917. Vengono diffusi principalmente per radio. Hanno la stessa importante
presenza di donne cantanti e nelle stesse proporzioni. Sono stati innumerevoli
volte soggetti per il cinema. Sono arrivati insieme in Europa. Solo che nel
Vecchio continente il jazz ha finito per godere di assai maggiore fortuna per
il semplice fatto che Argentina e Uruguay non hanno vinto la guerra. Da allora
siamo in mano all'industria discografica anglosassone.
Parlami della sua musica.
Melodie, accordi imprevedibili,
combinazioni ogni volta diverse. E sopra se vuoi ci puoi cantare a squarciagola
o sussurrare. Per me è come ascoltare Chopin, Wagner, List. Altro che
bordelli...
Le parole chiave.
La nostalgia, il viaggio,
"volver", tornare, "es un soflo la vida", vent'anni è
nulla. L'infinita richiesta "Donde estas? Donde te ha sido? " (Dove
sei? Dove sei andato?). E soprattutto l'assenza... Per questo nel libro mi sono
permessa di fare quel terribile accostamento tra tango e le madri di Plaza de
Mayo, con i loro cartelli "Donde estan? " e le foto dei dispersi.
Volevo solo sottolineare quanto sia insito in quella identità domandare degli
assenti.
Hai tradotto migliaia di tanghi,
e altrettanti ne hai ballati, composti, cantati. Oggi, se dovessi cantare il
tango in un verso solo, come suonerebbe?
C'è già, ed è una mia traduzione in
italiano di una strofa di Borges: "La morte mi prenderà/ tu costeggerai la
vita/ tu sei memoria infinita/ tango che fosti e sarai".
Intervista di Sabina Morandi –
LIBERAZIONE – 03/05/2005
da qui
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